jueves, 25 de marzo de 2010

Allá lejos y de noche

Estaba pensando que escribir en el mero instante en que acercaba mis manos al teclado, fue entonces cuando me di cuenta que había olvidado lo que pensaba escribir y navegué rotundamente en el pánico al olvido. Decidí dejar de lado tal pánico y comencé a escribir de todas formas, basándome en el olvido del propio pánico (miedo absurdo y redundante de olvidar lo que antes era idea).
Entonces, aquí estoy, escribiendo sobre olvidos, y vago es el deseo pues aun no tengo certeza de cuál es el motivo que nos convoca a los dos: al yo que estaba aquí antes de llegar, ese que pensaba qué escribir y, por otro lado, al yo que aquí permanece, cual centinela frente a las teclas, y brama de rabia por el abandono del anterior.
No sé, mira, yo no entiendo por qué este afán de escribir de todas formas, tal vez no tenga nada que escribir y sea ese el deseo de hacerlo, no creo estar seguro, lo único que puedo certificar, es que este yo que termina estas líneas, no es el mismo que comenzó a escribirlas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me encanta. Además inconciente mente muy parecido al gran Macedonio Fernández, argentino. Saludos hermano, siempre.