domingo, 21 de febrero de 2010

Fe de Erratas

Aquí es que me encuentro cerca de tus cartas y palabreríos, bella Lucila, retomo los escritos y me presto a darle tregua a mis conflictos, estampillándoles una respuesta –una corrección en este caso- que calme las aguas de los manantiales de llanto agónico en que me he sumergido.

Cito del texto: “…Solíamos estar trepidando de amor y ensueños sulfurosos…” y corrijo: “Yo trepidaba, él vacilaba entre el ensueño y el a-mor”.

Donde la segunda carta, dice: “…Con qué timidez me besaste aquella tarde frente a los cartoneros en ciudad capital. Qué bello fue entonces, saber que temías que no aceptara tus brazos, y sin embargo jugaste con ello y me abrazaste tan fuerte para que no pudiese desprenderme… con qué cariño te pedía que no me soltaras.” Debería decir: “…Con qué temor me besaste aquella tarde frente al alucinante obelisco. Que triste fue entonces, saber que no querías que te quisiera… y sin embargo, te pedí que no me soltaras, pues sabia que tarde o temprano dejarías los matices descubiertos de putrefactas imágenes y mi casto cuerpo exigiendo tus ya ausentes brazos.”

En una libreta de tapa amarilla -algo borrado esta el titulo y tan solo tú letra se divisa hinchada por el tiempo-. De él subrayaste un párrafo: “Fue hermoso hacer el amor y sentir que su cuerpo tembloroso se agolpaba al mío y gozábamos de sentirnos uno solo entre esas sabanas que nos anidaban sudorosos”… no emito correcciones, simplemente doblo el subrayado.

Saco de la cajita todos los sobres y tan solo dejo dos, en el primero –que es el penúltimo- repaso: “Te agradezco mil veces, haberme comprendido en ese llanto, mas aún, que hayas callado y sepas tanto de mi que me hables cuando no quiero callar y me silencies cuando no debo seguir maullando dolores” Debería decir: “No me comprendes, solo actúas presurosa y vilmente, por ello es que te agradezco”

Mi pecho se expande y respiro aliviado. En la ultima carta –No merece ser la segunda-, esta escrito: “Me alejas de ti, y solo acepto tu realidad sabiendo que en ella encuentras la felicidad que buscas… me alejo, pero te quiero, y aun te quiero, cuánto te quiero.” Debería decir: “Aun te equivocas, y sin embargo aquí estoy y prevalezco… Aun te quiero. Lucila”.

Damian Payo

No hay comentarios: