¿Dónde te has escondido?
¿Qué llanuras acarician tu oscura presencia?
Un vago farol te ha estampillado a mi lado,
En la noche.
Te deslizas allí, como flotando con respetuoso apego a los adoquines.
Te acoplas a los silencios,
A los sillones; a mis versos
Y parpados.
¿Qué miedo absurdo me has infundido para depender,
Así como dependo, de tu figura?
De algún modo son tus pies los que remarcan mi camino
Y mis manos las que acaricien tu rostro.
Allí perduras, fiel acompañante
Tanto a mi diestra en los repiques,
Como a mi izquierda,
En las seis cuerdas.
Allí perduras; vives y
Encarnas en mí un dolor
Absurdo y poblado de
Vacíos al apagar las farolas.
Damián
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