Pero no hagas silencios, sabes que no puedo ver tus muecas ni gestos. Casi son las cinco de la mañana. A estas horas el mayor de los Praga habrá embriagado a Julia y entre charlas y vodka van a pasar directo a la alcoba…. Es un lastima que una mujer tan segura tenga que embriagarse para desnudarse a su lado. Bueno, él es un pibe también.
Juan, ¿estas ahí?... Es como te digo, viejo, son todas las relaciones un cliché. Ojos que brillan, bocas sedientas que se buscan o esperan como el tren de las seis con última parada en camas mojadas a la mañana siguiente. De a poco se va cayendo, y ya en un par de meses aparecen los desalientos, los recuerdos, y es de implacable necesidad encontrar en los recuerdos el viaje que los llevó hasta la cama mojada y las pertinentes horas en las que uno está seguro de que su boca le perteneció a cambio de nada.
De a poco vamos siendo realistas. ¡Y seamos realistas Juan: nada, pero absolutamente nada puede perdurar más que la necesidad de no querer cambiar las cosas! Por que mañana me voy a levantar y voy a acariciar la misma piel que acaricio siempre, y yo ya no tengo camas mojadas ni trenes a la madrugada… Todo se va pudriendo, viejo. Escuchas la misma voz, hasta que llegada la noche, no te estremece como antes; no querés escucharla como antes; y de a poco se va perdiendo, como un pitido ronco ahuecado hasta caer, ya indescifrable, en el sueño.
Juan, pero vos nunca me contaste de vos y tus sentimientos. ¿Qué pasó con esa mujer que tanto estabas buscando?... claro, vos siempre con tu silencio y yo poblado de palabras. De todos modos sabes lo que pienso de ella, esa piba no es para vos, viejo, saltá de la cama cuando la encuentres mojada, no lo dudes.
Como se dan las cosas, che. Nosotros aquí con nuestros mundos casi paralelos, y un mundo que se desnuda para que lo analicemos. Pero bueno, es ahí donde esta lo indescifrable, mi Juan. Por que no se que será lo lógico, pero aunque no soporto ya su voz; aunque no haya mas rugosa piel que su piel, aquí me ves, sigo de pie y con ella a mi lado. Sí, la trate mal, pero bueno, son esas cosas de no querer cambiar las cosas. Pobre Clarisa, aunque sea todo lo que es, merece mi cariño, por lo menos no merece mis maltratos… aunque a veces me vuelvan loco sus ideas del amor y esas cosas.
Pero bueno, son asi las cosas, tarde o temprano, vos con tu silencio y yo con mis palabras, volveremos a estar como en un principio. Bueno, de vos no hay mucho que esperar, siempre estuviste en un principio. Vos, que siempre gozaste de estar en silencio y yo de no verte, una gracia de confidencia constante. Por que aunque no lo quiera, ella es simple, Juan, y no necesita mucho de mí, por que yo, aunque poco y nada, creo haberlo visto todo. Ahora estas ahí, o tal vez no, por que tarde o temprano, estarás con Clarisa, como yo lo estuve y yo perderé mi mundo de palabras. Por que ahora los siento, besándose en el quinto viaje en busca de sabanas blancas. Y yo seré el mudo, hermano, por que vos necesitaras palabras, aunque ella no las quiera. Andá Juan, anda, Clarisa estará preocupada, yo me voy a buscar un poco de vino y un par palabras mudas, que mucha falta me hacen.
1 comentario:
Viejo, como estas? bueno me alegraria saber que estas bien, aunque siendo que no hay luz ni nada por alla no debes tener siquiera el celu prendido...
Espero que nada te haya pasado hermano y que pronto nos tomemos una cerveza juntos!
Un abrazo grande!
Carlitox
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